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Una estrecha y sencilla calle

Hoy no es ni era el cumpleaños de mi abuelo Ramiro. Tampoco es el aniversario de su fallecimiento. Hoy es sencillamente viernes 25 de junio y no recuerdo que ningún viernes 25 de junio haya ocurrido nada reseñable en mi vida salvo algún deseadísimo final de curso cuando iba al colegio, lo que tampoco era cosa menor en aquellos días. Hoy es un día cualquiera en el que sencillamente, me he encontrado de rebote con una fotografía de la placa de calle en la que, durante muchos años y en una estrecha y sencilla calle de Collado Villalba, se pudo leer el nombre de mi abuelo Ramiro. Puedo suponer el motivo por el que le concedieron lo que todos en su familia consideramos un honor y sin duda él más que nadie, pero seguro que tuvo mucho que ver el enorme cariño que le tenía al municipio.  Siempre que sus obligaciones se lo permitían, se escapaba a su casa de Villalba acompañado por Capri, su fiel caniche negro a quien cuando se fue al cielo de los perros dedicó aquel precioso poema, (le salía d

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