domingo, 18 de enero de 2015

Je suis nigérienne

O está todo muy reciente, o nos ha pillado de domingo. No puede ser por otro motivo que aún no se haya convocada ni una manifestación por la matanza de Níger de ayer. ¡Con la que se montó en París la semana pasada! Resulta que estos grupos de salvajes sanguinarios que dicen ser fieles servidores de Allah y de Mohammed su profeta, se están dedicando a quemar y arrasar iglesias en diferentes países. En Níger se cuentan los muertos por decenas, pero esta mañana me he enterado de la noticia de refilón y lo que no he visto ni oído por ninguna parte ha sido una condena, manifestación de repulsa, indignación, je suis lo que sea ni nada, de nada, de nada. 

¡Cómo se me ocurrirá! ¡Jajaja! ¡No debí haberme tomado esa última copa de verdejo! ¡Si no han sido más que unos cuantos negros de un país en vías de desarrollo para el desarrollo! Me van a perdonar. ¿Cómo se me habrá ocurrido comparar el valor de las vidas de unos eruditos periodistas mega izquierdistas europeos con pleno derecho a hacer y decir lo que les dé la gana, con el de unos cuantos pobretones anónimos africanos que van a misa en un país donde no se debería seguir a Jesucristo? 

Me había prometido a mí misma no decir ni Pamplona en lo referente a los bárbaros asesinatos de París, pero hoy se me ha revuelto el estómago. Los asesinatos de París son injustificables e incomprensibles. No se puede matar en nombre de Dios. Es tan absurdo como felicitar a Hitler el día de conmemoración de los derechos humanos. Estoy por la libertad en todos los ámbitos, empezando por la de expresión que me parece la más básica de todas. Me mareo cuando escucho que por esto o por lo otro se prohíbe algo, pero, ¿no tenemos ya suficiente? ¿No hay otra manera de expresarse que ofendiendo a un montón de millones de personas? ¿No tienen ustedes, señores de Charlie Hebdo, más modos de expresar su opinión que haciendo dibujitos que molestan poderosamente a muchísimos y despiertan las iras de una buena cantidad de anormales que están dispuestos a morir y a matar de cualquier manera a cualquier cantidad de inocentes?

Háganselo mirar. Igual su libertad de expresión tiene límites. Unos límites que terminan allí donde la vida de otros muchos se pone en peligro. Por muy negros o pobres que sean.






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