martes, 17 de febrero de 2015

Venecuela (y digo bien)

¿No podían tener la caridad, estos señores de Podemos que tanto han aconsejado, asesorado, cobrado, admirado, honrado y puesto de ejemplo al gobierno de Venezuela, utilizar un poquito de su influencia para convencerles de que los asesinos y terroristas que tienen recogidos a sus pechos tienen que ser inmediatamente extraditados a España para dar la cara ante la justicia y pagar por todos los crímenes que han cometido?

Esa cara que no han tenido nunca la vergüenza de esconder ni cuando mataban, ni cuando los detenían, ni cuando los juzgaban enclaustrados en aquellas peceras, ni cuando se encontraban con sus víctimas ni con los familiares de sus victimas, ni con nadie que se atreviera a increparles y que ahora ocultan como vendedores de licores en tiendecillas en pueblos remotos de Venezuela, por poner un ejemplo. 

Pero claro, en Venezuela las cosas están como están y además, toda esta panda de pistoleros terroristas, (les iba a llamar hijos de puta, pero qué culpa tendrán estas pobres señoras de que siempre les atribuyamos las peores descendencias), que a pesar de parecer imposible deben tener en algún lugar extremadamente recóndito de su anatomía un corazoncito que les recuerda que en España, en el País Vasco, Euskadi o Euskalerría como les gustaría a ellos que fuera, se vivía mucho mejor y su aita y su amachu les esperan para darles la bienvenida junto a su cuadrilla, en cuanto se enteran de que no tienen causas pendientes con la justicia española, toman el portante y se vuelven para acá. Algunos incluso se hacen convecinos de las señoras que años atrás dejaron viudas y de los hijos de estas señoras, que años atrás dejaron huérfanos.

Vamos a ver qué hace la Interpol. Vamos a ver qué hace Venezuela. Quiero pensar que a Iñaki de Juana no le va a tocar otra vez en suerte lo que le ocurrió con los tribunales de Irlanda, a los que no les faltó más que ponerle un coche al aeropuerto, pero a mí ya no me extraña nada. No me imagino lo que deben estar pasando todas las víctimas y sus familiares cuando aparecen estas noticias. Yo nunca sufrí el terrorismo en carne propia, pero sí viví en Madrid en sus años más "floridos", permítanme la expresión, y aún hoy, cuando oigo un sonido extremadamente fuerte o una explosión, aunque sea de un globo, lo primero que viene a mi cabeza son las bombas de ETA. Sé que lo saben, pero recuerden que yo y muchísimos como yo, estamos con ustedes y les llevamos en el corazón.

Sepan ustedes que estos que dicen que ya es hora de empezar a pensar en excarcelar etarras y que hasta donde yo modestamente llego, no se han manifestado aún a este respecto venezolano, pueden, con la inestimable colaboración de ciudadanos que seguro que de una u otra manera han sufrido la tortura del terrorismo, llegar a dirigir las naves españolas. Ustedes mismos.



3 comentarios:

  1. Es verdad, el cinismo y la impostura de los Jefazos Podemitas son de un tamaño descomunal, Sofía, y tu texto desentraña muy bien los recovecos de las mismas y el peligro totalitario que envuelven.
    saludos blogueros

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